Todos los años la comunidad médica y científica nos recuerda la importancia del descanso cuando celebra el Día Mundial del Sueño, una fecha dedicada a concientizar sobre el impacto que tiene dormir bien en la salud física, mental y social, y en el rendimiento general.
La celebración se lleva a cabo el segundo viernes del marzo, porque lo que este año es hoy, 13 de marzo. El lema elegido a nivel internacional es “Dormir bien. Vivir mejor”.
La iniciativa es impulsada por la Sociedad Mundial de Sueño, una organización internacional vinculada a la medicina del sueño.
De dónde surge la iniciativa
El Día Mundial del Sueño se celebró por primera vez en 2008, cuando especialistas preocupados por el aumento de los trastornos del sueño y sus consecuencias para la salud pública decidieron hacer algo.
El objetivo principal es visibilizar la relación directa entre un sueño de calidad y la prevención de enfermedades crónicas, además de fomentar el diagnóstico y tratamiento de trastornos como el insomnio, la apnea del sueño o el síndrome de piernas inquietas.
Según la Sociedad Mundial del Sueño, más del 40% de la población mundial experimenta problemas de sueño en algún momento de su vida, lo que convierte al descanso en un tema central de salud pública.
Por qué dormir bien es tan importante
Los especialistas coinciden en que el sueño es uno de los pilares fundamentales de la salud, al mismo nivel que la alimentación o la actividad física. En promedio, una persona adulta necesita entre 7 y 8 horas de descanso por noche para que el organismo recupere sus funciones básicas.
Dormir menos de lo necesario puede afectar distintos sistemas del cuerpo —como el nervioso, endocrino e inmunológico— y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas o trastornos del estado de ánimo.
Entre las principales causas de la falta de sueño, los expertos señalan el estrés, el uso de pantallas antes de dormir y los ambientes inadecuados para descansar. Por eso recomiendan generar hábitos que favorezcan el descanso, como mantener horarios regulares, reducir la exposición a dispositivos electrónicos por la noche y crear un entorno tranquilo y oscuro para dormir.
El descanso en tiempos de hiperproductividad
En un contexto en el que la sociedad de consumo impulsa constantemente nuevas tecnologías, alimentos y herramientas orientadas a aumentar la productividad y mantener la atención, el descanso muchas veces queda relegado.
Sin embargo, cada vez más científicos advierten que no hay rendimiento sostenible sin buen descanso. Por eso, en los últimos años comenzaron a ganar fuerza distintas tendencias vinculadas al bienestar —como la higiene del sueño, la meditación o las rutinas nocturnas saludables— que buscan revalorizar el dormir bien como una necesidad básica y no como un lujo.