Interés general
Polémica tras la autorización Argentina al trigo transgénico
Ecologistas, sectores del campo y hasta trabajadores de la tierra, advirtieron posibles problemas comerciales y de salud.
Argentina se convirtió en el primer país del mundo en autorizar el trigo transgénico.
Se trata de una variedad manipulada genéticamente y desarrollada por la empresa biotecnológica Bioceres, que sólo podrá ser comercializada si se aprueba en Brasil, principal importador.
En la publicación en el Boletín Oficial, se indica que esta variedad de trigo HB4, “confiere tolerancia a la sequía y tolerancia al herbicida glufosinato de amonio”, por lo que facilita su cultivo en zonas secas.
El principal rechazo surge desde organizaciones ambientalistas y ecologistas, que advierten que todavía no se conocen en profundidad las consecuencias de los cultivos transgénicos y su consumo en humanos.
Incluso, desde la Unión de Trabajadores de la Tierra señalan que “al 40,9 % de pobreza, a la emergencia alimentaria y al ecocidio sobre nuestros bosques, los combatimos con agroecología y acceso a tierra, no con pan transgénico”.
“Repudiamos la aprobación en la Argentina de un nuevo trigo transgénico. Basta de falsas soluciones”, reclamaron.
También se oponen sectores de la agricultura, quienes consideran que este nuevo cultivo podría contaminar con sus semillas al no transgénico. Y además, que esto podría afectar seriamente los mercados internacionales de trigo convencional, con el agravante de que hasta ahora resulta muy difícil detectar la presencia de variantes transgénicas en productos de alimentación.
Hace décadas que existen pruebas de este tipo a nivel mundial, pero ningún país había concluido con la aprobación y comercialización.
Aquí, en cambio, desde el CONICET destacaron el desarrollo del grupo de biólogos moleculares e investigadores argentinos, quienes liderados por la Dra. Raquel Chan, Directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral que “permite obtener semillas más tolerantes a la sequía, minimizando las pérdidas de producción, mejorar la capacidad de adaptación de las plantas a situaciones de estrés hídrico y dar mayor previsibilidad a los rindes por hectárea”.
Por su parte, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, Roberto Salvarezza, subrayó que se trata de una alianza público privada, que es un mecanismo que permite “que nuestro país sea competitivo porque le agrega valor y conocimiento a nuestros productos”.
Incluso su antecesor, Lino Barañao, consideró que “es uno de los desarrollos más importantes que se han hecho en la Argentina”, y que “el apoyo a la biotecnología por parte del Gobierno es fundamental a la hora de tomar decisiones basadas en la evidencia”.
De hecho, opinó que el rechazo a los organismos genéticamente modificados por parte de un sector de la población “tiene que ver con una posición rayana más en la superstición que en la racionalidad que debería imperar en los tiempos que nos tocan”.
Interés general
Liberaron al único detenido por la protesta en el Shopping
Claudio Montiel fue detenido luego de acordar una fianza de 30 millones de pesos.
Claudio Montiel, secretario adjunto de la Asociación Empleados de Comercio, fue liberado bajo fianza este sábado, luego de estar 18 días detenido.
El gremialista era el único detenido por la protesta que realizó el sindicato en las afueras del Bahía Blanca Plaza Shopping el viernes 2 de abril, es decir, el finde santo.
En los videos que circularon sobre el hecho, se o ve a Montiel golpeando con un cono una de las puertas del centro comercial.
Como fianza, se estableció un monto se $30 millones de pesos que, cuando se depositen, harán efectiva la liberación de Montiel.
De todos modos, el sindicalista deberá presentarse cada 15 días en la Comisaría de la Jurisdicción de su domicilio.
Ahora
El 61% de los trabajadores no se desempeña en un área vinculada a sus estudios
El dato surge de un informe realizado por Bumeran a partir de 2.391 casos.
Un relevamiento realizado por la bolsa de trabajo Bumeran indicó que la mayoría de los trabajadores en Argentina no trabaja de lo que estudió. El estudio también señala que solo 2 de cada 10 personas ejerce la profesión que soñaba en la infancia.
El dato surge de un informe basado en 2.391 casos de Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú. Según el análisis, el 61% de los trabajadores argentinos se desempeña en un área distinta a la que estudió, una proporción que se mantiene elevada pese a una leve mejora respecto del 63% registrado el año anterior.
La brecha entre formación y empleo es más marcada en los jóvenes. Entre quienes tienen entre 18 y 30 años, el 74% no trabaja en un área vinculada con sus estudios.
En el grupo de 30 a 50 años, el porcentaje baja al 59%, mientras que entre los mayores de 50 se ubica en el 52%.
Por género, el 70% de las personas que no se identifican como hombres ni como mujeres no trabaja en su área de formación. En tanto, la proporción es del 61% en hombres y del 59% en mujeres, quienes presentan la mayor correspondencia entre estudios y empleo.
Percepciones sobre el trabajo
El informe también releva las sensaciones frente a esta situación. El 35% de los trabajadores afirma sentir agradecimiento por tener empleo, aunque no esté relacionado con su formación. En paralelo, el 31% expresa frustración y el 12% insatisfacción.
Además, el 84% de los encuestados indica no estar satisfecho con su trabajo actual, el nivel más alto entre los países relevados. A su vez, solo el 20% asegura haber alcanzado la actividad que soñaba en la infancia.
Según Federico Barni, CEO de Bumeran en Jobint, los resultados reflejan “una desconexión entre la formación y el desarrollo profesional”, con Argentina a la cabeza de esta tendencia en la región.
Trayectorias educativas y laborales
A pesar de esta brecha, el 53% de los trabajadores estudió una carrera vinculada con lo que deseaba ser de niño, lo que indica que el desajuste se produce principalmente en la inserción laboral.
Entre las carreras más elegidas figuran Ingeniería (22%), profesorados (16%), Marketing (12%), Derecho (10%) y Periodismo (8%). Sin embargo, los trabajos actuales muestran otra distribución.
En el caso de las mujeres, predominan los trabajos en ventas (30%), docencia (25%) y tareas de caja (21%). Entre los hombres, los principales empleos son ventas (37%), caja (17%) e ingeniería (9%).
Ahora
Las facturas y una medida de protesta anarquista de los panaderos
Varias de las facturas más consumidas en la actualidad deben su nombre a un movimiento de protesta del siglo XIX.
Bolas de fraile, vigilantes, sacramentos son algunos de las facturas más pedidas cuando vamos a una panadería. Pero lo que tal vez no es tan repetido es el origen del nombre de estas masas dulces.
A fines del siglo XIX, la ciudad de Buenos Aires se estaba urbanizando y llegaban inmigrantes desde distintos puntos de Europa. El rubro de las panaderías crecía mucho, porque había mucha demanda, sobre todo de los productos más baratos, como el pan.
En ese contexto, los panaderos estaban disconformes: frente a un aumento general del alquiler, de los alimentos y del estilo de vida, sus salarios permanecían estancados.
Y lo cierto es que de sus países no habían traído sólo las recetas de las masas dulces, sino que también ideas revolucionarias anarquistas que circulaban en países como España e Italia: ideales de sociedades libres de la autoridad soberana, militar o religiosa, donde todos fueran tratados por igual.
Malatesta y Mattei, dos figuras importantes del anarquismo
Errico Malatesta era un militante antigobierno que escribía publicaciones socialistas y organizaba marchas anarquistas en su país.
Luego de que sus actividades revolucionarias le costaran una sentencia a la cárcel, escapó de Europa escondido en un contenedor.
Llegó a Argentina y se asoció con Ettore Mattei, con quien en 1887 fundaría la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos, uno de los sindicatos más antiguos del país.
Ese mismo año, debido a la disconformidad que se vivía, los panaderos organizaron una huelga, cerrando las panaderías por una semana.
Pero esa no fue la única medida que tomaron. Como parte de ese movimiento los miembros del gremio renombraron sus pasteles con apodos que injuriaban a la policía, a los militares y a la Iglesia, las instituciones que según los anarquistas coartaban la libertad individual: así quedaron y trascendieron nombres como vigilantes por el primer grupo; cañoncitos y bombitas por el segundo; bolas de frailes, suspiros de monja y sacramentos por la tercera institución.
Estas denominaciones siguen hasta el día de hoy, y de vez en cuando alguien se pregunta de dónde viene, y descubre esta parte de la historia.
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