



Pueden aumentar la presión arterial, generar taquicardia, arritmia cardíaca, problemas de sueño, irritabilidad, angustia y depresión, entre otros.




El agua podría llegar acompañada por actividad eléctrica, caída de granizo y ráfagas.




La prevención y la toma de conciencia es la única manera de poder combatirlo.