Ahora
11 recuerdos bahienses de la guerra de Malvinas
11 personas que apoyaron desde acá, que lo vivieron desde nuestra ciudad.
Este 2 de abril se cumplen 42 años del inicio de la guerra de Malvinas, por lo que se conmemora el Día del Veterano y de los Caídos en ella.
Ese día las tropas argentinas desembarcaron para forzar a Gran Bretaña a una negociación por la devolución soberana del archipiélago, ocupado por los ingleses desde enero de 1833.
El 70 % de los soldados del Ejército que participaron en la guerra eran conscriptos, muchos de ellos tenían entre 19 y 20 años y provenían de distintas regiones del país.
En homenaje a los caídos, el 22 de noviembre de 2000 el gobierno nacional estableció el 2 de abril como el “Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas” y desde 2006 es un feriado nacional inamovible.
Le pedimos a 11 bahienses que nos cuenten qué recuerdo tienen grabado de aquella época.
“Me acuerdo de mi tía gritando desde el paredón ‘¡Recuperamos las Malvinas!’ y mi papá diciéndome ‘No saben en que lío nos metimos’. Él había estado dos años en la Marina”, cuenta Graciela Ortiz, que tenía 21 años.
“Escuchábamos todos los comunicados, estábamos pendientes. Pedían que la gente colaborara. Me acuerdo de los trenes pasando con los soldados y la gente esperando en las estaciones. Llegaba la noche y teníamos que cerrar todo”.
“Me acuerdo cuando Galtieri declaró: ‘Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla’ por televisión”, cuenta Gustavo Marcucci, que ahí tenía 28 años.
“Hicieron una colecta las personalidades del ambiente artístico. Todo el país donando todo, hasta las joyas de la abuela. Y a los destinatarios no les llegó nada”.
“El 2 de abril trabajaba en la Dirección de Alumnos y Estudios de la UNS, que en esa época estaba en Colón 80, con vista a la calle. Abrimos las ventanas por un bullicio importante que se escuchaba y mucha algarabía. Y la calle Colón estaba repleta de gente con banderas blancas, festejando esta situación. No sabíamos de qué se trataba. Cuando empezó a correr la voz y nos dijeron, sentí una angustia muy grande pensando a qué nos enfrentábamos”, recuerda Silvanna Cinti. En ese entonces tenía 22.
“Transcurrió el tiempo y la preocupación era mayor porque yo tenía 22 años, y temía que empezaran a llamar gente de mi clase, mis compañeros y amigos”.
“Lo que más recuerdo de la Guerra de Malvinas es que tuvimos que enmascarar todos los autos, a las luces solamente le quedaba una tirita del medio que apenas alumbraba. Suponiendo que de esa manera los ingleses no iban a saber dónde estaban las ciudades. Ingenuamente hacíamos eso”, cuenta Hugo Pallotini. Él tenía 25 años.
“Cada manzana tenía un delegado. Informaba y controlaba que todos tengas las luces apagadas a cierto horario. Daba las órdenes. El clima era el de “estamos ganando la guerra”. Era lo que nos vendían. Todos festejábamos, hacíamos colectas para mandar dinero, joyas y chocolates”, agregó.
Y concluyó: “Éramos jóvenes que hacía poco habíamos dejado la Colimba. Teníamos todo el sentimiento de “ojalá nos llamen”, nos presentamos como voluntarios. Acá seguía todo normal. Los boliches seguían funcionando, los bailes, las actividades deportivas, todo normal, mientras los chicos estaban en la trinchera dando la vida”.
“En 1982 iba a segundo grado. Aún recuerdo cómo junto a mis compañeros de escuela, mi mamá y otros padres, fuimos a la estación de tren a despedir a los soldados que iban a Malvinas. Debo confesar que me emociona recordar ese día”, recuerda Andrea Fitterer, quien tenía 6 años en ese momento.
“Llevábamos frazadas, golosinas, yerba para el mate, una carta…Aún recuerdo que con nuestros compañeros de curso escribimos una carta. Algunos tenían familiares, entonces esas cartas iban dirigidas a familiares. Otros poníamos un nombre ficticio para que llegara a ellos y se sintieran acompañados”, agrega.
Y remata: “Aún recuerdo esos trenes llenos de soldados, con los muchachos mirando por las ventanas saludando, realmente emotivo”.
“Practicábamos en el colegio. Ponían el toque de queda y nos hacían ir corriendo al subsuelo del Colegio Claret y meternos abajo de un montón de bancos y pupitres. Y si era muy repetitivo, en el aula. Se practicaba día por medio, o todos los días. Todas las ventanas estaban oscuras y se sentía la sirena. Éramos chiquitos, abajo de los pupitres”, cuenta Marcelo Cerquetelli, quien tenía 12 años.
“Los autos estaban con las luces apagadas, y había un “manzanero” que salía a recorrer la manzana todas las noches cuando estaba todo oscuro. No se podía tener nada prendido, porque se llamaba la atención”.
“Había que tapar todas las ventanas porque decían que iban a venir los ingleses y nos iban a voltear todo. Tapaba las ventanas con una cobija. Todo oscurito, tempranito nos acostábamos, porque teníamos miedo… Sufrí mucho”, dice Evelia Melo, que tenía 48 años.

“En el jardín (yo tenía 3 años, estaba en sala de 3) nos hacían ir al baño con frazadas puestas sobre nosotros por si había un bombardeo. No saludábamos a la bandera. Además, el hecho de tener a mi papá en la guerra marcaba más”, cuenta Vanina Vallejos, que tenía apenas 3 años y a su viejo en Malvinas.
“Fui con mi mamá a la estación de trenes “Aguará” en Cerri. Pasaba en tren, en cámara lenta. Me acuerdo de ver a los soldados asomados a las ventanillas re contentos. Ellos sacaban las manos por las ventanillas y nosotros les alcanzábamos chocolates, rosarios, comida, cartas”, recuerda Marta Del Carmen Cognihni. Ella tenía 16 años.
“En el colegio, en el Instituto Sagrado Corazón, estaba en cuarto año. Hacíamos simulacros por si bombardeaban la ciudad. En un momento de la mañana tocaba una sirena y nos teníamos que poner debajo de los bancos y oscurecer todo. Eso me quedó muy marcado”.
“Mirábamos las noticias para ver cómo íbamos. La gente estaba contenta”, resume Ramón Ortiz, que tenía 16 años durante la guerra.
“Mi recuerdo del 82′ en la Guerra de Malvinas es que tapábamos todas las ventanas de noche para que no se vea de afuera. Decían que nos podían encontrar así, con las luces prendidas. Entonces tapábamos las ventanas de las casas y del lavadero (su lugar de trabajo)”, recuerda Roberto Gauna, quien tenía 27.
“Como yo había hecho la colimba en el año 76′, me habían dicho que tenía que mandar la dirección de donde estaba viviendo por si me necesitaban las Fuerzas. Me daba un poco de “chucho” porque ya me había casado en enero de ese año”, agrega.
Ahora
A un año del video en el que Frany Pérez confesó que no tenía las entradas
Hoy se cumple un año de que tomó estado público la estafa en la venta de entradas para el partido de Argentina – Brasil por las Eliminatorias.
Fue cuando quien vendía los tickets a través de una página propia, publicó un video informando que había sido estafada por su presunto proveedor, Julián Bisignano.
Se trata de Francisca Pérez Espinoza, quien recibió señas por unos $ 300 millones, equivalentes a 1.830 entradas.
“Fui estafada y amenazada por una persona que aseguró proveernos la totalidad de los tickets para la venta del partido entre la Argentina y Brasil. Solo se entregó el 10 % de las entradas”, aseguró la influencer, quien denunció “amenazas y pedidos extorsivos”.
Eso generó una catarata de presentaciones en la justicia, principalmente de bahienses.
En casi todos los casos, el dinero fue transferido a una cuenta propia y a la de su hermana Martina.
Por ese motivo, ambas y el presunto proveedor se encuentran investigados por la justicia.
Los tres fueron inhibidos en sus bienes, congeladas las cuentas bancarias y billeteras virtuales y se les prohibió salir del país.
Actualmente la causa está en instancia de mediación para ver si existe un acercamiento entre las partes.
Ahora
A 50 años del golpe militar, datos y hechos que dejó la dictadura en Bahía
Hoy se cumplen 50 años del último golpe militar. Fue el 24 de marzo de 1976, dando inicio a lo que sería la dictadura más cruel de la historia argentina.
Desde el Estado, se ejecutó un plan sistemático de represión que incluyó asesinatos, detenciones clandestinas, secuestros, robos, torturas y violaciones.
Ya desde un tiempo antes, con la creación de la Triple A durante el gobierno de Isabel Perón, y hasta 1983, se cometieron todo tipo de delitos de lesa humanidad, a lo largo y a lo ancho del país y también en Bahía.
Hubo más de 450 víctimas directas, entre personas torturadas, desaparecidas y asesinadas, pero no se sabe el número exacto porque cada juicio abre nuevas historias.
Muchas de ellas pasaron por La Escuelita, uno de los centros clandestinos de detención, en territorio del V Cuerpo de Ejército, en el camino La Carrindanga, donde se cometían delitos de lesa humanidad.
Hasta ahora en la ciudad se hicieron 9 juicios: 6 al Ejército, 2 a la Armada y 1 a la Triple A. Hubo 104 condenados (76 a perpetua) y 8 absueltos.
Por el momento se contabilizan 75 asesinatos, 25 desapariciones, 3 niños apropiados y 339 sobrevivientes.
Las Fuerzas Armadas hacían “aparecer” cadáveres y fraguaban supuestos enfrentamientos en la calle, contando con la complicidad del diario La Nueva Provincia, parte de la sociedad civil y la Iglesia.
Durante ese proceso, también se intervinieron las universidades, se quemaron libros y se implementó un modelo económico que generó graves consecuencias.
Se trata de una marca imborrable y que siempre vale la pena recordar para que no pase Nunca Más.
Ahora
Vacuna antigripal: comienza la segunda etapa y se amplía a otros grupos
A partir de hoy se amplía la vacunación antigripal a niñas y niños de 6 a 24 meses, personas gestantes y puérperas, personas de 2 a 64 años con factores de riesgo, personal estratégico y también a personas en contacto con aves de corral.
Así lo diagramó la Provincia para esta campaña, que comenzó el 11 de marzo incluyendo inicialmente a personal de salud y mayores de 65 años.
No requiere orden médica y puede aplicarse junto a otras inmunizaciones de calendario; por lo tanto, se aconseja concurrir al vacunatorio con DNI y libreta de vacunación, para su chequeo por parte del equipo de salud.
La inmunización, que está disponible en forma gratuita en todos los vacunatorios, reduce las complicaciones, hospitalizaciones, y muertes ocasionadas por la gripe en los grupos de mayor riesgo.
La estrategia de vacunación se lleva a cabo de manera escalonada; de acuerdo a la población más expuesta a sufrir mayores complicaciones.
La gripe o influenza es una enfermedad viral respiratoria muy contagiosa, que tiene mayor circulación en los meses más fríos del año. El virus se transmite de una persona a otra a través de gotitas provenientes de las vías respiratorias que se propagan al toser, estornudar o también a través de superficies u objetos contaminados con estas secreciones.
Por lo general, la recuperación es en una o dos semanas, pero puede provocar graves complicaciones en grupos poblaciones de riesgo que no estén vacunados.
Esquema:
1° etapa: Desde el 11/03
Personal de salud.
Mayores de 65 años.
2° etapa: A partir del 23/03
Niñas y niños de 6 a 24 meses.
Personas gestantes en cualquier trimestre de gestación.
Puérperas (preferentemente antes del egreso de la maternidad).
Personas de 2 a 64 años con factores de riesgo.
Personal estratégico.
Personas en contacto con aves de corral.
Vacunatorios: www.gba.gob.ar/vacunacion/muni
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