Ahora
Tiene 12 años, la rompe en San Francisco y se va a River en busca de un sueño
También lo sondearon Independiente, Newell’s y Argentinos. Tendrá casa, comida, ropa, educación, obra social y psicólogo.
Por Diego Milstein
La “profesionalización” de los menores ya se debatió infinidad de veces. Desde hace décadas se habla sobre la recomendación de protegerlos de las presiones y expectativas.
Sin embargo, y como sucede en otros rubros como el baile clásico, la gimnasia artística, ajedrez o tenis, por citar ejemplos, no hay nada que limite la decisión de los padres y fundamentalmente el sueño de los chicos.
Esta es la historia de Uriel Isaías Picchi, de 12 años, un nene como cualquier otro, que va a la escuela a la mañana, y a la tarde le gusta juntarse con amigos a jugar a la escondida y a la pelota.
Es precisamente cuando entra en contacto con ella que “Uripichi” ya no es uno más, y sus habilidades sorprenden y se destacan por sobre el resto. Tiene un talento natural llamativo, un dominio total, pero sumado a una pasión por el fútbol que ocupa todas las tardes de su vida.
Juega en San Francisco desde muy chico, entrena en dos categorías (2008 y 2009) y años atrás pasó por Olimpo y también lo hizo en simultáneo en Los Carasucias, en la Liga Municipal.
Se habla de él desde que tenía 8 años. En una prueba que hizo River en Liniers, le tomaron los datos y a partir de ahí, su nombre empezó a dar vuelta por algunos de los clubes más importantes del país.
Enganche, o extremo por izquierda, el primero que se lo quiso llevar fue Newell’s por intermedio de Darío Gigena cuando tenía apenas 10, y si bien viajó, se probó y quedó, la familia no terminó de convencerse de algunas condiciones sobre su futura estadía en Rosario.
“Dos días después llamó Independiente, donde también fue a probarse, y estaba todo bien, por firmar, pero empezó la pandemia”, cuenta su papá Marcelo en diálogo con Wips.
Sin embargo, a los 3 meses supieron de que River abría una búsqueda de jugadores por redes sociales, y que pedían videos.
“Mandamos unas imágenes y se contactaron enseguida. Hasta entrenamientos por zoom hizo. En ese tiempo también se comunicaron desde Italia y Argentinos Juniors, con una muy buena propuesta para Uri, pero les aclaré que primero queríamos ver la posibilidad de River”, explicó.
Cuando el padre habla de propuestas, no es de plata a lo que se refiere sino a la contención que va a recibir su hijo.
El chico se irá al Millonario en febrero con pensión completa, que incluye vivienda, comidas, escuela, obra social e indumentaria, y también nutricionista y psicólogo. Y a la familia sólo le otorgarán pasajes y estadía una vez por mes para ir a visitarlo.
Por su salida, San Francisco firmará un acuerdo con la entidad de Núñez para que en el caso de una futura venta, reciba un 15 % de la operación.
“Sí, yo me quiero ir, quiero llegar a ser jugador profesional. Ya conocí a una banda de compañeros que tienen un nivel re alto y además soy de hincha de River”, nos dice Uriel con bastante timidez.
El pibe la tiene clara, y por ahora, no teme extrañar.
“Se me rompió el teléfono que tenía pero capaz tenga uno para cuando vaya”, dijo acerca de la comunicación con su papá, su mamá y su hermano cuando esté lejos.
Esto no es una novedad. Miles de pequeños jugadores ya están fichados a lo largo y a lo ancho del país, a kilómetros de sus casas y familias.
Marcelo, chofer de camiones, insiste en que lo acompañará en todo lo que esté a su alcance. Y que si no se quisiera ir, estaría bien también.
“Yo no pido plata. Yo quiero que el esté bien, como en casa o mejor. Que no le falte nada. Se lo pregunté varias veces, pero está convencido. Tiene un don y quiere cumplir su sueño y hay que apoyarlo”, aclaró.
El padre agrega que quien “entiende y conoce” de fútbol, sabe que “si te llama un club como River es difícil decir que no”.
En 5 meses “Uripichi” se instalará en Capital Federal para empezar ser jugador de fútbol. Asumirá esa responsabilidad por decisión propia y el apoyo de su entorno íntimo.
Mientras tanto, hasta ese momento, en Bahía seguirá siendo un chico más, que se junta con amigos en la canchita, que se toma una gaseosa cuando termina y que no piensa como profesional. Para eso ya habrá tiempo.
Ahora
El 61% de los trabajadores no se desempeña en un área vinculada a sus estudios
El dato surge de un informe realizado por Bumeran a partir de 2.391 casos.
Un relevamiento realizado por la bolsa de trabajo Bumeran indicó que la mayoría de los trabajadores en Argentina no trabaja de lo que estudió. El estudio también señala que solo 2 de cada 10 personas ejerce la profesión que soñaba en la infancia.
El dato surge de un informe basado en 2.391 casos de Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú. Según el análisis, el 61% de los trabajadores argentinos se desempeña en un área distinta a la que estudió, una proporción que se mantiene elevada pese a una leve mejora respecto del 63% registrado el año anterior.
La brecha entre formación y empleo es más marcada en los jóvenes. Entre quienes tienen entre 18 y 30 años, el 74% no trabaja en un área vinculada con sus estudios.
En el grupo de 30 a 50 años, el porcentaje baja al 59%, mientras que entre los mayores de 50 se ubica en el 52%.
Por género, el 70% de las personas que no se identifican como hombres ni como mujeres no trabaja en su área de formación. En tanto, la proporción es del 61% en hombres y del 59% en mujeres, quienes presentan la mayor correspondencia entre estudios y empleo.
Percepciones sobre el trabajo
El informe también releva las sensaciones frente a esta situación. El 35% de los trabajadores afirma sentir agradecimiento por tener empleo, aunque no esté relacionado con su formación. En paralelo, el 31% expresa frustración y el 12% insatisfacción.
Además, el 84% de los encuestados indica no estar satisfecho con su trabajo actual, el nivel más alto entre los países relevados. A su vez, solo el 20% asegura haber alcanzado la actividad que soñaba en la infancia.
Según Federico Barni, CEO de Bumeran en Jobint, los resultados reflejan “una desconexión entre la formación y el desarrollo profesional”, con Argentina a la cabeza de esta tendencia en la región.
Trayectorias educativas y laborales
A pesar de esta brecha, el 53% de los trabajadores estudió una carrera vinculada con lo que deseaba ser de niño, lo que indica que el desajuste se produce principalmente en la inserción laboral.
Entre las carreras más elegidas figuran Ingeniería (22%), profesorados (16%), Marketing (12%), Derecho (10%) y Periodismo (8%). Sin embargo, los trabajos actuales muestran otra distribución.
En el caso de las mujeres, predominan los trabajos en ventas (30%), docencia (25%) y tareas de caja (21%). Entre los hombres, los principales empleos son ventas (37%), caja (17%) e ingeniería (9%).
Ahora
Las facturas y una medida de protesta anarquista de los panaderos
Varias de las facturas más consumidas en la actualidad deben su nombre a un movimiento de protesta del siglo XIX.
Bolas de fraile, vigilantes, sacramentos son algunos de las facturas más pedidas cuando vamos a una panadería. Pero lo que tal vez no es tan repetido es el origen del nombre de estas masas dulces.
A fines del siglo XIX, la ciudad de Buenos Aires se estaba urbanizando y llegaban inmigrantes desde distintos puntos de Europa. El rubro de las panaderías crecía mucho, porque había mucha demanda, sobre todo de los productos más baratos, como el pan.
En ese contexto, los panaderos estaban disconformes: frente a un aumento general del alquiler, de los alimentos y del estilo de vida, sus salarios permanecían estancados.
Y lo cierto es que de sus países no habían traído sólo las recetas de las masas dulces, sino que también ideas revolucionarias anarquistas que circulaban en países como España e Italia: ideales de sociedades libres de la autoridad soberana, militar o religiosa, donde todos fueran tratados por igual.
Malatesta y Mattei, dos figuras importantes del anarquismo
Errico Malatesta era un militante antigobierno que escribía publicaciones socialistas y organizaba marchas anarquistas en su país.
Luego de que sus actividades revolucionarias le costaran una sentencia a la cárcel, escapó de Europa escondido en un contenedor.
Llegó a Argentina y se asoció con Ettore Mattei, con quien en 1887 fundaría la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos, uno de los sindicatos más antiguos del país.
Ese mismo año, debido a la disconformidad que se vivía, los panaderos organizaron una huelga, cerrando las panaderías por una semana.
Pero esa no fue la única medida que tomaron. Como parte de ese movimiento los miembros del gremio renombraron sus pasteles con apodos que injuriaban a la policía, a los militares y a la Iglesia, las instituciones que según los anarquistas coartaban la libertad individual: así quedaron y trascendieron nombres como vigilantes por el primer grupo; cañoncitos y bombitas por el segundo; bolas de frailes, suspiros de monja y sacramentos por la tercera institución.
Estas denominaciones siguen hasta el día de hoy, y de vez en cuando alguien se pregunta de dónde viene, y descubre esta parte de la historia.
Según el pronóstico del SMN, durante la tarde de hoy puede haber lluvias débiles y aisladas, que despejarían para la noche.
A su vez, para la madrugada y mañana del sábado, se espera viento del sudoeste, con ráfagas de entre 45 y 60 km/h entre las 9 y las 13 h, que después van a ir en disminución.
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