



La jugadora de 23 años vive en el Barrio 31 de la Ciudad de Buenos Aires. Está con cuidados médicos.




Los reflejos salvaron a Pablo Díaz. Si bien su camioneta sufrió algunos daños, podría haber sido mucho peor.




Los propietarios del vehículo empezaron a hacer ruido y, finalmente, el animal huyó asustado al bosque.