Ahora
La noche en que Los Ramones tocaron en Bahía y sólo fueron 600 personas
Banda neoyorkina e ícono del punk, sorprendió a todos presentándose en la ciudad. El testimonio de los que estuvieron ahí.
Los Ramones fue una banda de punk rock formada a mediados de los ’70 y que se transformó en un ícono de alcance mundial.
Se formó en Queens, Nueva York, en 1974, y su última presentación la hizo en 1996.
Sin embargo, habiendo pasado más de un cuarto de siglo de su disolución, todavía dice presente con su música y hasta con su marca. Remeras con imágenes del grupo y su tradicional logo visten a gente que ni siquiera conoce de su existencia.
Particularmente en Argentina, tuvieron un número de seguidores llamativo. Por eso, no sólo vinieron casi una decena de veces, sino que con el tiempo, uno de sus miembros vivió en el país.
Su influencia y visitas fueron necesarias y fundamentales para el arranque y consolidación, entre otras, de Los Violadores, Attaque 77, Dos Minutos y Flema.
Con esa ventaja, Cacho Asprello los trajo a Bahía Blanca para que tocaran en el estadio Osvaldo Casanova del club Estudiantes. Nunca una banda de rock internacional había pisado el suelo de nuestra ciudad, hecho que para algunos generó sospechas que después se despejaron cuando la disquería Panelli empezó con la venta de entradas.
“Maestros de la vieja escuela”, tituló el suplemento Ritmo Joven del diario La Nueva Provincia. En esa entrevista, Marki Ramone anticipó lo que sucedería poco tiempo después: “Pronto vamos a parar”.
Se alojaron en el hotel Argos y entre sus recorridas, junto al manager Monte A. Melnick, salieron a comer a Pavarotti, en Belgrano 272.
Sin embargo, las cosas no salieron del todo bien. No desde lo musical y artístico, porque para el público se cumplieron las expectativas, sino por la baja concurrencia. Esa noche, sábado 19 de noviembre de 1994, no hubo más de 600 personas en el lugar.
Joey (voz), Johnny (guitarra), CJ (bajo) y Marky (batería) fueron de la partida. Y también lo hicieron algunos bahienses que todavía lo recuerdan y lo contaron a Wips.
Uno de ellos es Lisandro, quien trabajó para la organización en la parte de difusión y catering.
“No me pagaron con plata, sino con 20 entradas de campo para ver a los Rolling Stones. Era un montón, así que las vendí y me cobré mi parte”, contó.
Acerca de su vivencia, evocó la salida al restaurante y la llegada al estadio con Joey, el cantante, “comiendo tallarines con la mano”.
“Hoy tengo un servicio y la diferencia con aquella época es muy grande. También había una masajista y por primera vez se montó un sector para vender merchandising”, destacó.
Maxi, que hoy tiene 43 y en aquel entonces 16, también estuvo ahí. Y no sólo eso, todavía la remera, la entrada y algunos otros recuerdos conforman un collage que decora una pared de su casa.
“El punk rock siempre fue de minorías, pero en esa época gozaba de cierta popularidad acá en Bahía. Se lo podía notar en la peatonal de Alsina, entre Soler y Lamadrid, específicamente en un local de videojuegos que se llamaba Fantasy. Ahí iban jóvenes y no tan jóvenes vestidos con ropa con reminiscencias punk. Había una movida, y en ese contexto se anunció la llegada de Los Ramones, lo que generó un montón de dudas. Si realmente venían o eran imitadores, porque en ese momento ya eran una leyenda y en la ciudad no había un antecedente semejante”, recordó.
Apenas salieron las entradas, se hizo de la suya, y prueba de eso es que su ticket fue el número 31. Esa mañana, rememoró, en esa peatonal se vendieron afiches, libros sobre la banda y sonaron una y otra vez los temas Poison Heart y Needles and Pins.
Maxi confirmó que en el estadio había poca gente, “no más de 600 personas que ocupaban apenas un cuarto del espacio”. También, que no hubo banda soporte y que de la luz blanca de la cancha “se pasó directamente a la oscuridad total”.
“Todavía se me pone la piel de gallina, pasó todo muy rápido. Los primeros acordes fueron The Good, The Bad, The Ugly y arrancaron con el inmortal One, Two, Three, Four. Duró 1 hora y media y se repasaron los grandes temas, y otros del nuevo disco Acid Eaters, vinculado a la lisergia y al rock experimental”, graficó.
Martín, de la misma edad, fue en modo de ritual “a pata” desde el barrio Pedro Pico. No fueron demasiadas cuadras, pero hoy parecen eternas y quedaron en su memoria.
“Fuimos caminando desde casa. Era una noche calurosa y la verdad es que había poca gente, pero el pogo fue feroz. Había mucho punk de pelo largo, algo raro. Y toda esa época, pre Cromañón, las cosas se hacían medio precarias. Después se empezó a decir que vendrían los Red Hot”, recordó entre risas.
Gregorio también dijo presente, con la particularidad de que tenía apenas 11 años, pero como vivía a una cuadra del club y se sumó.
“Ya me gustaban Los Ramones pero mi mamá no me dejaba ir, entonces me escapé de casa por una ventana. Y como era del barrio, sabía meterme por los techos. Me acerqué a la puerta y a los 20 que estaban afuera les expliqué que conocía una manera de entrar pero que no podía ir solo. La cuestión es que la policía nos siguió y nos escondimos en los patios linderos. A algunos agarraron y otros pudimos llegar. Hubo que forzar un portón”, recordó.
Para él, también fue una experiencia “única”, y pudo verlos nuevamente en River “en su anteúltimo recital”.
Hoy, con el paso del tiempo y más allá de la escasa convocatoria, para quienes tuvieron la suerte de estar, fue uno de esos momentos que quedarán grabados para siempre.
De las 27 veces que se presentaron en el país, 22 fueron en Capital Federal. Por eso, aquella calurosa noche bahiense, no fue otra cosa que un exclusivo y atípico show internacional, a unas pocas cuadras de casa.
Ficha:
Escenario: 11 metros de largo, 1,70 de alto y 20 de fondo.
Sonido: 30 mil watts. 18 cajas por lado
Iluminación: 150 tachos x 1 mil watts de potencia y 3 cañones seguidores.
Consola: 24 canales dobles.
Ahora
No descartan lesiones neurológicas graves en el hombre agredido fuera de Universitario
Edgardo Estay lleva tres semanas internado en el Hospital Municipal.
La vocera del Hospital Municipal, Graciela González Prieto, no descartó que el hombre agredido fuera del club Universitario el 4 de julio quede con secuelas graves.
Según explicó la terapista, Edgardo Estay, de 43 años, permanece en el centro de salud, ahora en sala común, tras haber ingresado con traumatismos en el cráneo y el rostro, motivo por el cual estuvo inconsciente, conectado a respirador y con pronóstico reservado.
La profesional señaló que todavía no pueden confirmar el alcance neurológico de los golpes ni se puede hablar de tiempos.
“Está en un estado aún de evolución que no nos permite aún establecer si las secuelas van a ser graves o menos graves. Tiene momentos en los que está más conectado con el medio y otros en los que dormita más. Por eso hay que esperar, pero secuelas va a haber”, precisó.
González Prieto detalló que el estado del paciente es de “vigilia”, es decir que se despierta y se duerme y que “hay que esperar que esas lesiones cerebales se terminen de establecer y ver qué cicatrices quedan en el tejido cerebral y ver en qué se manifiestan”.
Por este caso, hay un detenido en Villa Floresta y su nombre es Brian Mendieta Pereyra, de 20 años. Cuenta con numerosos y reiterados antecedentes y está a disposición de la UFIJ N° 5.
Ahora
Se cumplen 8 años del incendio en el histórico edificio del Banco Nación
Fue el 28 de julio del 2018 a las 4 AM. Esperan terminar la obra a fin del año que viene.
Se están cumpliendo hoy 8 años del incendio en el edificio del Banco Nación, en Bahía.
La sede central de la entidad, ubicada en Estomba y Moreno, ardió en llamas por un desperfecto en la caldera.
El siniestro comenzó cerca de las 4 de la mañana y debieron asistir dotaciones de bomberos de Bahía, Ingeniero White y General Cerri, y tres horas después lograron contenerlo.
El inmueble, inaugurado en 1923, había sido declarado patrimonio histórico en 1994, por lo que las pérdidas fueron de consideración.
Afortunadamente, las autoridades del banco no demoraron demasiado para comenzar su reconstrucción, que continúa hoy en su interior.
Por fuera, se rehicieron las cúpulas con nuevos materiales, en tanto las paredes de la fachada retomaron su color original.
Por dentro, continúan trabajando sobre las redes de los distintos servicios para que lleguen a cada puesto de trabajo.
En abril se adjudicó la obra de restauración de la planta baja, entrepiso, primer piso y edificio anexo, y corresponde a la etapa final.
En caso de avanzar con normalidad, las autoridades del banco no descartan la reapertura antes de mediados del año próximo. Y ya sobre fines, terminar toda obra. Hoy sólo operan ahí los cajeros, mientras que el resto de la operatoria, continúa funcionando en la primera cuadra de calle Brandsen.
Ahora
Nuevamente un grupo de vecinos se opone a cambios en la Plaza del Sol
Rechazan la extracción de árboles y la pérdida de identidad.
Un grupo de vecinos vuelve a oponerse a los cambios que el municipio propone en la plaza Ricardo Lavalle.
Llamados “Abrazo a la Plaza del Sol”, ya lo habían hecho bajo la gestión de Héctor Gay y ahora de Federico Susbielles.
El principal fundamento es que rechazan la extracción de árboles, pero también aseguran que las modificaciones van a borrar la historia.
Cabe recordar que la refuncionalización del Mercado Municipal incluye modificaciones en la plaza, a fin de lograr una mancomunión entre los dos espacios y que el paseo vuelva a tener vida.
“Otra vez estamos en alerta para defender la Plaza del Sol. El municipio tiene un proyecto de remodelación, que nosotras entendemos nos dejará sin árboles y destruirá además, la identidad de la plazoleta”, advirtieron a través de una publicación.
“¿Por qué sacar árboles en medio de una crisis climática como la que asola el planeta? ¿Por qué romper y destruir una plaza, en función de intereses privados? ¿Por qué en un momento donde hay que colocar todas las energías en que no se vuelva a inundar la ciudad, gastar dinero en remodelar una plaza, que no necesita ser remodelada? ¿Por qué en un momento donde hay crisis económica y los negocios del centro están desesperados? ¿Por qué destruir una plaza que tiene historia en la ciudad? ¿Por qué destruir una plaza donde se han hecho los actos de resistencia a la dictadura del 76? ¿Por qué destruir una plaza donde se hizo durante años una experiencia cultural colectiva de enorme importancia?”, se preguntan.
Remodelación de la plaza del Mercado: una historia llena de cambios
En ese contexto, aclaran que no se oponen a los cambios en el Mercado “en función del Mercado inmobiliario”, pero piden que “dejen la plaza en paz”.
“Es el pulmón que tenemos. Y es parte de la identidad, para toda una generación. Es Memoria, Verdad y Justicia. Quieren bajar el nivel, hacer una plazoleta descafeinada, sin árboles, sin historia, sin vida orgánica. Cementada. Si bajan el nivel, los árboles quedan con las raíces al aire, y se mueren.
Se privatizan los beneficios y se sacrifica un bien público a intereses de unos pocos”, agregaron.
De acuerdo al proyecto, se busca “establecer una plaza, de carácter cívico como frente público, acceso y espacio de permanencia”.
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