Ahora
Cansancio, dolores y tos, meses después del alta: historias de bahienses que sufren las secuelas del coronavirus
Lourdes, Sthepie y Daniel son jóvenes y no la pasaron nada bien.
—El cansancio corporal está la mayor parte del día. Y cuando me logro dormir me cuesta despertarme. Levantarme y arrancar el día cuesta, como desde el día uno del Covid—cuenta Lourdes, una bahiense que se recuperó hace casi 4 meses y quedó con una de las 55 secuelas que se conocen hasta ahora de la enfermedad.
Tiene 22 años. Comenzó con los síntomas el 24 de octubre y le dieron el alta 16 días después.
“Lo único que no tuve es fiebre. El resto de los síntomas, los pasé todos”, le cuenta a Wips Digital.
“Los primeros 2 meses caminaba 2 cuadras y tenía que frenar para recuperar el aire. Hoy todavía me agito pero no me ahogo. Cuando te ahogás, sentís cómo se cierra la garganta: como si se hiciera una barrera en la garganta que no deja que ingrese ni egrese nada”, describe.
Sthepie cuenta que no está al 100% como antes. Ella tiene 28 años y le dieron el alta el 10 de enero. Dice que “por suerte” el gusto y el olfato lo perdió solo 4 días, que estuvo “2 semanas enteras con Covid” y que el cansancio estuvo “desde mucho antes de que se me confirmara”.
“No podía respirar, por lo que se generaba un dolor de cabeza constante por la poca oxigenación a la cabeza”, explica, para luego enumerar la cantidad de medicamentos que le dieron: corticoides, Paracetamol, antibióticos, ibuprofeno y spray nasal.
“Luego hice un seguimiento de comidas con hierro, frutas y mucha agua. Me salvé por ser sana, como no fumo, no consumo cosas, ni nada, a mi sistema lo favoreció”, concluye.
A Daniel le dieron el alta el 18 de enero y al día de hoy sigue con dolor de piernas y cansancio físico. Ese dolor lo describe como “ardor y dolor insoportable”.
Es periodista y tiene 45 años. Y agrega que también le quedó una tos leve que ya casi se le fue.
“Durante la primera semana a principios de enero caí en cama. Les juro que fue espantoso. Sin apetito, un dolor muscular que jamás había sufrido, fiebre, algo de dolor de cabeza (no mucho) y una tos insoportable”, relata.
Lourdes, Sthepie y Daniel contaron su experiencia a Wips Digital luego de que publicamos las 55 secuelas del coronavirus que se detectaron hasta el momento. Según estudios, el 21% de las personas que se recuperan quedan con alguna. Fueron más de 20 las personas que expresaron problemas similares mucho después de haber tenido el alta.
La fatiga o cansancio corporal alcanza al 58 %; cefalea, 44%; dolor corporal, 11%; y tos, 19%.
Días atrás te contamos cómo la pasan algunos bahienses que pese a tener el alta hace varios meses, todavía siguen sin gusto y olfato:
Hasta hoy Bahía Blanca contó 14.497 contagios confirmados en toda la pandemia: 336 con el virus activo, 13.816 ya recuperados y 345 que fallecieron.
Ahora
Cuánto necesitó en febrero un estudiante de afuera para vivir en Bahía
Un estudiante de afuera de la ciudad necesitó en febrero $ 973.647 para vivir en Bahía.
Así lo indica el relevamiento mensual del Creebba para un alumno de la UNS, que es gratuita.
El monto total significa un 2,5 % más que en el mes anterior.
Los mayores incrementos se dieron en Bienes y Servicios Varios (4 %), Transporte y comunicaciones (3,9 %) y Equipamiento y funcionamiento (3,5 %).
Ahora
De la universidad al océano: la experiencia de Ele
Apenas se recibió, bajó a las profundidades del Mar Argentino.
Ele Beruschi se recibió de oceanógrafo en la Universidad del Sur en 2023 y, meses después, ya estaba explorando el fondo del Mar Argentino.
Participó de la expedición @vidaenlosextremos (Schmidt Ocean Institute), trabajando con el ROV SuBastian, un robot que desciende hasta 4.500 metros y permite ver en vivo un mundo casi inaccesible.
Su primera campaña, y una experiencia completa: cumpleaños, Navidad y Año Nuevo en altamar.
Conocé su experiencia:
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Ahora
Bolsas plásticas: una prohibición con resultados, pero varias medidas por tomar
En 2015, en Bahía se prohibió el uso de bolsas tipo “camiseta” en supermercados, y desde ahí, la conciencia por el cuidado no ha disminuido.
En 2008 se sancionó la Ley 13868, que prohibía en toda la Provincia de Buenos Aires el “uso de bolsas de polietileno y todo otro material plástico convencional, utilizadas y entregadas por supermercados, autoservicios, almacenes y comercios en general para transporte de productos o mercaderías”.
En la misma norma se estableció que esos materiales debían ser progresivamente reemplazados por contenedores de material degradable y/o biodegradable que “resulten compatibles con la minimización del impacto ambiental”.
Los establecimientos tenían 12 o 24 meses, desde la entrada en vigencia de la ley, para cumplir con la normativa.
Los fabricantes de bolsas, por su parte, tenían que adecuar su tecnología para abastecer a los establecimientos.
En la misma ley, se estableció, a su vez, que el incumplimiento de la misma podía traer diversas sanciones, desde apercibimientos y multas hasta el decomiso de las bolsas o la clausura temporal del lugar.
En 2025, la Provincia compartió en sus redes sociales un dato alentador: desde la implementación de la nueva ley, se había evitado el uso de 4.000 millones de bolsas.
Las medidas locales
En Bahía, recién en febrero de 2015 el Municipio firmó un convenio con los supermercados de la ciudad y distintas ONGs para eliminar la entrega de bolsas plásticas en esos comercios a partir del 2 marzo.
A pesar de que la ley regía para almacenes y comercios en general, en el partido sólo se limitaron a los supermercados y autoservicios.
La opinión de los distribuidores en Bahía
A más de una década del convenio, desde el sector comercial también se observan cambios. Uriel Milstein, propietario de la distribuidora local Gruny, señaló que la venta de las bolsas tipo “camiseta” efectivamente disminuyó, especialmente para grandes supermercados, aunque todavía se utilizan en comercios más pequeños por una cuestión de costos.
En muchos casos, estas bolsas fueron reemplazadas por las llamadas “ecológicas”, hechas de TNT.
Según el comerciante, aunque son reutilizables y más duraderas, no disminuyen exactamente el uso de plástico, ya que una bolsa ecológica pesa unas 20 bolsas de plástico tipo “camiseta”.
De todos modos, destacó un cambio cultural: cada vez más personas optan por no usar bolsas o llevar sus propias alternativas. Además, también crece el reemplazo de otros productos descartables por opciones biodegradables: “en el caso de los platos de plásticos, están surgiendo otras opciones, de producción nacional, que están hechos a base de fibras naturales y desperdicios de cosechas, y son apto para el contacto con comida, tienen buena rigidez y se pueden usar en el microondas”.
Un cambio que sigue en proceso
No se puede negar que el convenio entre el Municipio, los supermercados y las campañas de concientización generó un cambio en los hábitos de consumo. Sin embargo, todavía quedan desafíos pendientes.
Ampliar la aplicación de la ley a todos los comercios y avanzar sobre otros productos plásticos de un solo uso aparece como un paso necesario para profundizar el cuidado ambiental y sostener los avances logrados en estos años, porque el dato relevante es que este material sigue teniendo el mayor porcentaje en la basura que producimos.
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