Ahora
Continúan los actos vandálicos en los espacios públicos: rompieron la Fuente de los Ingleses
Apareció destruida la escultura del nene que emanaba agua. Es de 1928 y está ubicada en la Plaza Rivadavia.
La vandalización de los espacios públicos en Bahía se convirtió en moneda corriente.
Los destrozos en el Parque de Mayo previo a los festejos del Día de la Primavera, habían parecido demasiado, pero continúan.
Ahora lo padeció la Fuente de los Ingleses, en la Plaza Rivadavia, donde apareció la escultura del niño rota, estrellada contra el piso.
Por este hecho, la municipalidad hizo la denuncia.
Preocupan en Bahía los reiterados actos de vandalismo sobre los espacios públicos
Ese monumento fue obsequiado por la colectividad inglesa en 1928, en ocasión del centenario de la ciudad, en nombre de la estrecha relación que unía a ambos países, formalizada en el acuerdo de amistad, comercio y navegación celebrado el 2 de febrero de 1825.
La pirámide consta de tallas en relieve en su parte superior, que representan los cuatro elementos de aquel progreso: la navegación y el ferrocarril, aportados por los inmigrantes, y la agricultura y la ganadería de origen nacional.
A su vez, muestra la imagen de la localidad como nudo ferro-portuario clave en el modelo agro-exportador, mientras que la presencia del agua recordaba que Gran Bretaña era la “dueña de los mares”.
Está realizada en mármol de carrara y su planta es triangulada teniendo un obelisco como remate.
La fuente se encuentra enmarcada por cuatro pilares pequeños que sostienen una farola cada uno, en el centro de la misma se puede observar un niño del cual emana agua.
Las placas de bronce fueron talladas por la Casa de Gotuzzo y Piana de Buenos Aires, y la fontana fue íntegramente erigida con elementos locales, a cargo del constructor Antonio Grillo.
Ahora
El 61% de los trabajadores no se desempeña en un área vinculada a sus estudios
El dato surge de un informe realizado por Bumeran a partir de 2.391 casos.
Un relevamiento realizado por la bolsa de trabajo Bumeran indicó que la mayoría de los trabajadores en Argentina no trabaja de lo que estudió. El estudio también señala que solo 2 de cada 10 personas ejerce la profesión que soñaba en la infancia.
El dato surge de un informe basado en 2.391 casos de Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú. Según el análisis, el 61% de los trabajadores argentinos se desempeña en un área distinta a la que estudió, una proporción que se mantiene elevada pese a una leve mejora respecto del 63% registrado el año anterior.
La brecha entre formación y empleo es más marcada en los jóvenes. Entre quienes tienen entre 18 y 30 años, el 74% no trabaja en un área vinculada con sus estudios.
En el grupo de 30 a 50 años, el porcentaje baja al 59%, mientras que entre los mayores de 50 se ubica en el 52%.
Por género, el 70% de las personas que no se identifican como hombres ni como mujeres no trabaja en su área de formación. En tanto, la proporción es del 61% en hombres y del 59% en mujeres, quienes presentan la mayor correspondencia entre estudios y empleo.
Percepciones sobre el trabajo
El informe también releva las sensaciones frente a esta situación. El 35% de los trabajadores afirma sentir agradecimiento por tener empleo, aunque no esté relacionado con su formación. En paralelo, el 31% expresa frustración y el 12% insatisfacción.
Además, el 84% de los encuestados indica no estar satisfecho con su trabajo actual, el nivel más alto entre los países relevados. A su vez, solo el 20% asegura haber alcanzado la actividad que soñaba en la infancia.
Según Federico Barni, CEO de Bumeran en Jobint, los resultados reflejan “una desconexión entre la formación y el desarrollo profesional”, con Argentina a la cabeza de esta tendencia en la región.
Trayectorias educativas y laborales
A pesar de esta brecha, el 53% de los trabajadores estudió una carrera vinculada con lo que deseaba ser de niño, lo que indica que el desajuste se produce principalmente en la inserción laboral.
Entre las carreras más elegidas figuran Ingeniería (22%), profesorados (16%), Marketing (12%), Derecho (10%) y Periodismo (8%). Sin embargo, los trabajos actuales muestran otra distribución.
En el caso de las mujeres, predominan los trabajos en ventas (30%), docencia (25%) y tareas de caja (21%). Entre los hombres, los principales empleos son ventas (37%), caja (17%) e ingeniería (9%).
Ahora
Las facturas y una medida de protesta anarquista de los panaderos
Varias de las facturas más consumidas en la actualidad deben su nombre a un movimiento de protesta del siglo XIX.
Bolas de fraile, vigilantes, sacramentos son algunos de las facturas más pedidas cuando vamos a una panadería. Pero lo que tal vez no es tan repetido es el origen del nombre de estas masas dulces.
A fines del siglo XIX, la ciudad de Buenos Aires se estaba urbanizando y llegaban inmigrantes desde distintos puntos de Europa. El rubro de las panaderías crecía mucho, porque había mucha demanda, sobre todo de los productos más baratos, como el pan.
En ese contexto, los panaderos estaban disconformes: frente a un aumento general del alquiler, de los alimentos y del estilo de vida, sus salarios permanecían estancados.
Y lo cierto es que de sus países no habían traído sólo las recetas de las masas dulces, sino que también ideas revolucionarias anarquistas que circulaban en países como España e Italia: ideales de sociedades libres de la autoridad soberana, militar o religiosa, donde todos fueran tratados por igual.
Malatesta y Mattei, dos figuras importantes del anarquismo
Errico Malatesta era un militante antigobierno que escribía publicaciones socialistas y organizaba marchas anarquistas en su país.
Luego de que sus actividades revolucionarias le costaran una sentencia a la cárcel, escapó de Europa escondido en un contenedor.
Llegó a Argentina y se asoció con Ettore Mattei, con quien en 1887 fundaría la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos, uno de los sindicatos más antiguos del país.
Ese mismo año, debido a la disconformidad que se vivía, los panaderos organizaron una huelga, cerrando las panaderías por una semana.
Pero esa no fue la única medida que tomaron. Como parte de ese movimiento los miembros del gremio renombraron sus pasteles con apodos que injuriaban a la policía, a los militares y a la Iglesia, las instituciones que según los anarquistas coartaban la libertad individual: así quedaron y trascendieron nombres como vigilantes por el primer grupo; cañoncitos y bombitas por el segundo; bolas de frailes, suspiros de monja y sacramentos por la tercera institución.
Estas denominaciones siguen hasta el día de hoy, y de vez en cuando alguien se pregunta de dónde viene, y descubre esta parte de la historia.
Según el pronóstico del SMN, durante la tarde de hoy puede haber lluvias débiles y aisladas, que despejarían para la noche.
A su vez, para la madrugada y mañana del sábado, se espera viento del sudoeste, con ráfagas de entre 45 y 60 km/h entre las 9 y las 13 h, que después van a ir en disminución.
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