Ahora
El móvil de documentación está toda la semana en Bahía Blanca: horarios y lugares para hacer el DNI
El cronograma lo difundió el Registro de las Personas.
El Registro Nacional de las Personas realizará esta semana operativos en distintos puntos de Bahía Blanca por lo que se podrá tramitar con rapidez tanto DNI como pasaportes o certificados pre-identificación.
Todos los días el funcionamiento del móvil será de 9 a 17.
El lunes y martes estará en el Puerto, el miércoles en Fournier 1.809 y el jueves y viernes en Brasil 1.450.
Ahora
Cuánto salen y cuáles son los estacionamientos en White
Siete organizaciones sociales y civiles locales de White se suman a colaborar con la organización de la Fiesta del Camarón y el Langostino, haciendo de sus predios distintos estacionamientos.
Los mismos están abiertas desde las 12h hasta las 23:59 de cada día, y tienen los mismos valores: $7000 los autos, $4000 las motos.
Los clubes y sus direcciones son los siguientes:
Estacionamiento del Club Defensores del Sur
Dirección: Rubado y Velez Sarsfield
Horario: De 12:00 a 23:59
Estacionamiento del Club Whitense
Dirección: Vélez Sarsfield y 18 de Julio
Horarios: De 12:00 a 23:59
Centro de Jubilados Marítimos Pesquero Narwal
Dirección: Rubado y Guillermo Torres
De 12:00 a 23:59
La Pilling
Dirección: Vélez Sarsfield y Muñoz – Tarija y San
Martín
Horarios: 12:00 a 23:59
Playón de Basquet de Comercial
Dirección: San Martín y Dasso
Horarios: 12:00 a 23:59
FerroWhite
Dirección: Juan B. Justo y Puente La Niña
Horarios: De 12:00 a 23:59
Sociedad de Fomento de Boulevard
Dirección: Avenida Juan B. Justo y Corbeta Uruguay
Horarios: 12:00 a 23:59
Ahora
Los testimonios bahienses sobre la guerra de Malvinas
Este 2 de abril se cumplen 44 años del inicio de la guerra de Malvinas, por lo que se conmemora el Día del Veterano y de los Caídos.
Ese día las tropas argentinas desembarcaron para forzar a Gran Bretaña a una negociación por la devolución soberana del archipiélago, ocupado por los ingleses desde enero de 1833.
El 70 % de los soldados del Ejército que participaron en la guerra eran conscriptos, muchos de ellos tenían entre 19 y 20 años y provenían de distintas regiones del país.
En homenaje a los caídos, el 22 de noviembre de 2000 el gobierno nacional estableció el 2 de abril como el “Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas” y desde 2006 es un feriado nacional inamovible.
Hace dos años, les pedimos a 11 bahienses que nos cuenten qué recuerdo tienen grabado de aquella época. Hoy decidimos traer de vuelta esos relatos.
“Me acuerdo de mi tía gritando desde el paredón ‘¡Recuperamos las Malvinas!’ y mi papá diciéndome ‘No saben en que lío nos metimos’. Él había estado dos años en la Marina”, cuenta Graciela Ortiz, que tenía 21 años.
“Escuchábamos todos los comunicados, estábamos pendientes. Pedían que la gente colaborara. Me acuerdo de los trenes pasando con los soldados y la gente esperando en las estaciones. Llegaba la noche y teníamos que cerrar todo”.
“Me acuerdo cuando Galtieri declaró: ‘Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla’ por televisión”, cuenta Gustavo Marcucci, que ahí tenía 28 años.
“Hicieron una colecta las personalidades del ambiente artístico. Todo el país donando todo, hasta las joyas de la abuela. Y a los destinatarios no les llegó nada”.
“El 2 de abril trabajaba en la Dirección de Alumnos y Estudios de la UNS, que en esa época estaba en Colón 80, con vista a la calle. Abrimos las ventanas por un bullicio importante que se escuchaba y mucha algarabía. Y la calle Colón estaba repleta de gente con banderas blancas, festejando esta situación. No sabíamos de qué se trataba. Cuando empezó a correr la voz y nos dijeron, sentí una angustia muy grande pensando a qué nos enfrentábamos”, recuerda Silvanna Cinti. En ese entonces tenía 22.
“Transcurrió el tiempo y la preocupación era mayor porque yo tenía 22 años, y temía que empezaran a llamar gente de mi clase, mis compañeros y amigos”.
“Lo que más recuerdo de la Guerra de Malvinas es que tuvimos que enmascarar todos los autos, a las luces solamente le quedaba una tirita del medio que apenas alumbraba. Suponiendo que de esa manera los ingleses no iban a saber dónde estaban las ciudades. Ingenuamente hacíamos eso”, cuenta Hugo Pallotini. Él tenía 25 años.
“Cada manzana tenía un delegado. Informaba y controlaba que todos tengan las luces apagadas a cierto horario. Daba las órdenes. El clima era el de “estamos ganando la guerra”. Era lo que nos vendían. Todos festejábamos, hacíamos colectas para mandar dinero, joyas y chocolates”, agregó.
Y concluyó: “Éramos jóvenes que hacía poco habíamos dejado la Colimba. Teníamos todo el sentimiento de “ojalá nos llamen”, nos presentamos como voluntarios. Acá seguía todo normal. Los boliches seguían funcionando, los bailes, las actividades deportivas, todo normal, mientras los chicos estaban en la trinchera dando la vida”.
“En 1982 iba a segundo grado. Aún recuerdo cómo junto a mis compañeros de escuela, mi mamá y otros padres, fuimos a la estación de tren a despedir a los soldados que iban a Malvinas. Debo confesar que me emociona recordar ese día”, recuerda Andrea Fitterer, quien tenía 6 años en ese momento.
“Llevábamos frazadas, golosinas, yerba para el mate, una carta…Aún recuerdo que con nuestros compañeros de curso escribimos una carta. Algunos tenían familiares, entonces esas cartas iban dirigidas a familiares. Otros poníamos un nombre ficticio para que llegara a ellos y se sintieran acompañados”, agrega.
Y remata: “Aún recuerdo esos trenes llenos de soldados, con los muchachos mirando por las ventanas saludando, realmente emotivo”.
“Practicábamos en el colegio. Ponían el toque de queda y nos hacían ir corriendo al subsuelo del Colegio Claret y meternos abajo de un montón de bancos y pupitres. Y si era muy repetitivo, en el aula. Se practicaba día por medio, o todos los días. Todas las ventanas estaban oscuras y se sentía la sirena. Éramos chiquitos, abajo de los pupitres”, cuenta Marcelo Cerquetelli, quien tenía 12 años.
“Los autos estaban con las luces apagadas, y había un “manzanero” que salía a recorrer la manzana todas las noches cuando estaba todo oscuro. No se podía tener nada prendido, porque se llamaba la atención”.
“Había que tapar todas las ventanas porque decían que iban a venir los ingleses y nos iban a voltear todo. Tapaba las ventanas con una cobija. Todo oscurito, tempranito nos acostábamos, porque teníamos miedo… Sufrí mucho”, dice Evelia Melo, que tenía 48 años.
“En el jardín (yo tenía 3 años, estaba en sala de 3) nos hacían ir al baño con frazadas puestas sobre nosotros por si había un bombardeo. No saludábamos a la bandera. Además, el hecho de tener a mi papá en la guerra marcaba más”, cuenta Vanina Vallejos, que tenía apenas 3 años y a su viejo en Malvinas.
“Fui con mi mamá a la estación de trenes “Aguará” en Cerri. Pasaba en tren, en cámara lenta. Me acuerdo de ver a los soldados asomados a las ventanillas re contentos. Ellos sacaban las manos por las ventanillas y nosotros les alcanzábamos chocolates, rosarios, comida, cartas”, recuerda Marta Del Carmen Cognihni. Ella tenía 16 años.
“En el colegio, en el Instituto Sagrado Corazón, estaba en cuarto año. Hacíamos simulacros por si bombardeaban la ciudad. En un momento de la mañana tocaba una sirena y nos teníamos que poner debajo de los bancos y oscurecer todo. Eso me quedó muy marcado”.
“Mirábamos las noticias para ver cómo íbamos. La gente estaba contenta”, resume Ramón Ortiz, que tenía 16 años durante la guerra.
“Mi recuerdo del 82′ en la Guerra de Malvinas es que tapábamos todas las ventanas de noche para que no se vea de afuera. Decían que nos podían encontrar así, con las luces prendidas. Entonces tapábamos las ventanas de las casas y del lavadero (su lugar de trabajo)”, recuerda Roberto Gauna, quien tenía 27.
“Como yo había hecho la colimba en el año 76′, me habían dicho que tenía que mandar la dirección de donde estaba viviendo por si me necesitaban las Fuerzas. Me daba un poco de “chucho” porque ya me había casado en enero de ese año”, agrega.
Ahora
Desaparecieron 25 ampollas de fentanilo del Hospital Municipal
Personal del área de Anestesiología del nosocomio local confirmó la falta de 25 dosis de fentanilo en el sector del quirófano central. El hecho es investigado por la Justicia y por las autoridades del nosocomio.
En primer lugar, tomó intervención el fiscal Mauricio Del Cero, titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N° 19, especializada en delitos vinculados con drogas.
Desde el hospital indicaron que, en paralelo a la investigación judicial, se inició un sumario interno para determinar responsabilidades por la desaparición de las dosis.
El fentanilo es un analgésico narcótico perteneciente al grupo de los opioides. Se utiliza en contextos médicos para el tratamiento del dolor y actúa sobre el sistema nervioso, modificando la forma en que el cuerpo lo percibe.
El caso se da en un contexto de antecedentes recientes en el país vinculados al robo de anestésicos. En las últimas horas, también se conoció en Buenos Aires la muerte de un anestesiólogo del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez por una sobredosis de propofol y fentanilo.
Por ese hecho, dos anestesistas residentes están siendo investigadas en relación con la sustracción de esas sustancias.
La investigación sobre lo ocurrido en el hospital continúa en curso.
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